el rural que llevamos todos dentro

Siempre he sido aburridamente citadino, lo digo con sinceridad. Parece que algunos de nosotros nacimos con esa vena rural poco desarrollada, pues al menor riesgo de una salida al “campo” encontramos excusas que o bien nos hacen condicionar la ida a llevar una cantidad de gadgets o sencillamente de no ir por el miedo al barro, a lo lejos, a las incomodidades propias de salir de casa, o no se qué. Se nos volvió “plan” ir a mirar la sabana de Bogotá los fines de semana y a comer mazorca, almojabanas, obleas –entre otras delicias– y con eso alimentamos –no sólo el estómago o el antojo– la cuotica semanal de exteriores verdes y aire puro.

Colombia pasa una situación muy difícil ahora mismo, como si problemas faltaran, ahora mas de dos millones de personas, ricos y pobres, tienen sus casas, barrios, pueblos y hasta familiares bajo el agua pese a los intentos infructuosos del gobierno por ayudar y mitigar la tragedia

http://www.colombia.com/actualidad/noticias/sdi/9073/estado-general-de-los-efectos-del-inverno-en-colombia

Es casi imposible y sólo estadísticamente hablando, que directamente este invierno no toque a cualquier colombiano, ya sea porque ha sido víctima o porque algún familiar o conocido lo es, sólo yo conozco mas de 5 familias que han tenido que dejar sus casas en pueblos y ciudades porque el agua y su perseverancia lograron reclamar lo que como dice Andrés Hurtado, “…alguna vez fue suyo…”.

Mi apuesta por reconciliarme con el campo llegó en bicicleta y llegó para quedarse. Aprendí a querer ese barro, la distancia y ese verde que en vivo y a todo color deslumbra y cautiva. Llegó desde hace algo mas de dos años con tímidas sesiones que hoy por hoy son días completos, días en los que descubrí la belleza de mantener esa relación vigente, porque oxigena el cuerpo y el espíritu. También llegó con sus tristezas, al salir de ese entorno controladito en el que vivimos y percibir la inclemencia del invierno y el cambio de paisaje en apenas unas horas

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En fin, a bonita hora se nos sale el rural, justo cuando estamos encerrados en nuestras ciudades, ¡encerrados porque no hay de otra! Y bueno, tampoco en las ciudades se está seguro, sólo hay que ver lo que pasa en Bogotá, Cali, Medellin, Barranquilla y las demás.
En fin, ojalá las cosas mejoren pronto para todos, ya bastantes tragedias tenemos.